LA
IDEA DE LOS CINCO ELEMENTOS
Durante las disecciones de los ajusticiados, los médicos
chinos distinguían dos tipos de órganos,
que clasificaban en 5 entidades anatómicas distintas.
La división, nada arbitraria, correspondía
a una división del mundo en dos entidades, la del
Yin y la del Yang,
que permiten comprender la alternancia del día
y de la noche, del verano y del invierno, etc. Después
se estableció otra división en 5 Elementos
naturales: las estaciones del calendario y los elementos
del universo terrestre: el
Fuego, la Madera, el Metal, la Tierra y el Agua.
El 5 se convirtió en el número fundamental
y en emblema del equilibrio, reconocido luego como símbolo
del hombre (brazos y piernas separados) y símbolo
del universo.
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LA
LEY DE LOS CINCO ELEMENTOS
Se aplica el sistema binoquinario cosmogónico (Yin-Yang
y 5 Elementos) al cuerpo humano puesto que por naturaleza
debe estar entre el cielo y la tierra a imagen
del mundo, en el que debe vivir lo más posible en
armonía.
Los chinos hacen corresponder con esa cifra una estación,
un animal, una víscera, un número, un color,
un sabor, un punto cardinal, una nota de música.
Todo
lo que hay en la Tierra está bajo la influencia de
un elemento y la subdivisión puede
hacerse indefinidamente.
De creer en la ley de los 5 Elementos, existiría
una concordancia entre los órganos del cuerpo y elementos
que a priori están muy alejados de él.
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