LOS
PULSOS CHINOS
Para la medicina china, la
palpación de los pulsos es el reflejo de la circulación
de la sangre y por lo tanto de la energía en el
interior del cuerpo.
Los
pulsos se toman de la muñeca, igual que en la medicina
occidental, pero los chinos reconocen 14
pulsos.
A cada pulso le corresponde un órgano.
Los pulsos se clasifican en superficiales, medios y profundos
según dónde se sientan. Permiten situar
la enfermedad en los tres niveles simbólicos (Cielo,
Hombre, Tierra) y evaluar su gravedad.
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Conviene
también escuchar los pulsos con los dedos
y diferenciarlos según sus características:
a.
Rápido o lento: exceso o atonía
de algún órgano.
b. Intermitente:
exceso de Yin o de Yang.
c. Irregular:
indica una afección nerviosa.
d. Duro o blando:
el pulso duro es signo de tensión nerviosa y el pulso
blanco significa debilidad y crispación.
Los
pulsos son una buena aproximación clínica
al paciente, aunque el interrogatorio y el examen clínicos
son sus dos complementos esenciales.
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